Cómo los profesores están cambiando la forma de enseñar
Un concurso de TV para aprender matemáticas efectivamente. Un
rap para sintonizar con la historia del mundo. Parece una receta, pero
solo son algunas de las ideas más innovadoras para motivar a los niños y
asegurarse de que aprendan, dejando al mismo tiempo en el pasado al
docente que “pasa materia” como robot.
Federico Grunewald
En lugar de ver cómo su profesora llena
el pizarrón con números, los niños del 3° básico A del Colegio San
Alberto Hurtado levantan las manos, gritan y aplauden mientras una
ruleta va girando en la pared. La sala de clases parece concurso de
“Sábado Gigante” y la maestra Constanza Quintana pone tanta o más
energía que Don Francisco. “Llegó el momento deeeeeeeel…”, introduce
ella. “Desafío matemáticooooo…”, chillan los niños a coro. Uno de ellos
resuelve bien el problema que apareció en la ruleta y la docente le
pregunta al curso: “¿Cómo está esto?”. “¡Bien, bien, bien, wuuuuuu!”,
grita la clase completa dando tres aplausos, uno en cada “bien”.
Constanza construyó la ruleta en
PowerPoint y la proyecta en un data show. Dice que hace seis años no ve
televisión, pero como sabe que sus alumnos sí ven, y harta, decidió
jugar con ellos. “Siempre lo hago. Les llevo la mano de Iron
Man y cuando la muestro, saben que tienen que guardar silencio. Antes
uno se urgía con el castigo del profe, pero los niños ahora son inmunes
al reto, les da lo mismo que les estén llamando a la mamá o que los
dejen sin recreo. Entonces, hay que motivarlos. Yo elegí estas técnicas y
las trabajo durante meses antes de aplicarlas”, explica la profesora
del establecimiento que tiene en Pudahuel la Fundación Belén Educa.
En esa institución trabajó también la asesora en gestión educacional Pamela Cabrera. Ella ha escrito libros para niños hasta de 2° básico y creó un karaoke para que en 1° básico pudieran seguir el ritmo ideal de lectura.
“Lo construimos para estimular el dominio lector de manera lúdica, bajo
un modelo de velocidad que para 1° básico debía llegar a las 64
palabras por minuto. La herramienta les gustó a los niños, logró motivarlos“, recuerda la docente, que ahora es directora académica en la Red de Colegios SEG.
Constanza Quintana explica que con el
concurso de TV “hay más participación, porque los niños más tímidos se
suman a la dinámica, y se controlan los niveles de ansiedad”. Agrega que
las formas de estimular el aprendizaje no tienen por qué ser rebuscadas.
Ella, por ejemplo, ya con entrar a la sala con una bufanda en la cabeza
logra que los niños se pregunten algo y se predispongan de manera
distinta. “Esto también se trata de pasarlo bien. Cuando el profe lo pasa bien, los niños también.
En mi generación a nadie le gustaba Matemática, eran fomes mis clases.
Encima yo era la alumna invisible, la de nota 5 que no le va ni bien ni
mal, el nombre que el profe se aprende en octubre”, recuerda.
En el San Alberto, en cambio, están tan
motivados que acaban de lanzar otro concurso a fin de semestre, “La
Calculadora Humana”, con una profesora disfrazada de calculadora y las
barras de cada curso apoyando a los participantes. “El profe tiene que
ser un actor, cuando yo hago clases me transformo”, insiste.
De redes sociales a museos escolares
¿Funciona todo esto? Aunque las
dinámicas de concursos comenzaron recién y los resultados se verán
probablemente en futuras mediciones, la maestra adelanta que los niños
con nota bajo 4,0 ya disminuyeron drásticamente. También los que tenían
baja autoestima.
Sin ir muy lejos, en marzo el
profesor de Historia Jaime Jaramillo se volvió famoso y viral por
enseñar la Segunda Guerra Mundial en versión rap. Trabaja en Villarrica,
en el colegio Pedro de Valdivia, un alumno lo grabó con un celular y
publicó el video en YouTube. A fines del primer semestre ya tenía nuevas
canciones (una de la Edad Media, otra del Renacimiento y otra de los
presidentes chilenos) y estaba colaborando con un taller de rap en la
municipalidad. “Siempre pensé que hay que buscar las formas para llegar a
los niños, para conectarse con ellos. Las materias a veces son
muy aburridas y busqué el método del rap, porque está de moda y me
gusta. Lo vengo pensando desde que estaba en la universidad. Ha
funcionado en disciplina y motivación, se amplía el vocabulario y los
niños subieron sus notas y crecieron incluso en el plano musical”,
Otra profesora que desató un
cambio radical fue la museóloga Marta Cerda, quien levantó dos museos en
escuelas cercanas a Valdivia. En el Museo Escolar Hugo
Gunckel, del colegio rural La Aguada, tienen colecciones de ornitología,
paleontología e invertebrados marinos, entre otras, que han sido
construidas por los mismos niños. Igual en la Escuela Juan Bosch de
Niebla. Así, los alumnos han aprendido de historia, ecología, geografía,
taxidermia, museología, botánica y arte. Además, hay un taller de
museología científica que ya lo quisieran en los colegios de Finlandia.
“Los trabajamos con el profesor Roberto Schlatter (recientemente
fallecido) y también han participado los apoderados. Muchos de ellos son
mariscadores y han aportado el material hidrobiológico y fósiles que
encuentran en la orilla de la playa. Si encuentran algo raro, lo regalan
al colegio sin saber que va a terminar en una colección”, cuenta Marta,
que jubiló recién, pero sigue vinculada a los museos.
Los niños han descubierto el valor de los museos y de su propia cultura.
Director de liceo en Freire: “Hay que hacer soñar a los chiquillos”
Juan Carlos Fuentes dirige el Liceo Juan
Schleyer, en Freire, donde el 49% de los estudiantes es mapuche. Cuenta
que están finalizando la etapa de implementación de un modelo de
enseñanza que importó desde México y que fue evaluado en terreno por la
Agencia de Calidad de la Educación. Se llama Redes de Tutoría y
se trata de cambiar radicalmente las reglas del aula, preparando a los
alumnos para que se conviertan en tutores de sus compañeros en varios
temas, para que ellos a su vez más adelante también sean tutores.
De paso, también les enseñan a sus profesores. Los directivos ya fueron
capacitados y en el primer semestre se capacitó a cinco docentes más. A
fin de año tendrán 12 estudiantes capacitados para enseñar a los demás,
preparando un tema elegido por el tutorado y presentándolo con absoluta
libertad después de ensayarlo.
“Al preparar un tema se trata de
elaborar guiones, no de pasar materia, y el tutor hace que el tutorado
vaya aprendiendo a través de las preguntas desafiantes que puede
realizar. Ejemplo: yo preparé en Lenguaje a un alumno tutor a través del
cómic. Yo quería que se diera cuenta de que en el cómic había un
inicio, un desarrollo y una conclusión, y que notara los valores
intrínsecos en la historieta. A través de sus respuestas, me di cuenta
de si adquirió o no la habilidad. Ese era mi objetivo”, explica Fuentes.
Agrega que este formato rompe
con el esquema tradicional de la clase, pues el tiempo es fundamental
para preparar a otros tutores. Entonces, se dividió al curso en
dos, una mitad es tutora y la otra, tutorada. “Empezamos lentamente con
un tercero medio y nos ayudó Educación 2020 a traer al profesor
mexicano Santiago Rincón Gallardo, de la Universidad de Toronto. Él nos
explicó que si seguimos haciendo lo mismo que hace 100 años, nunca vamos
a subir nuestros resultados. Nos mostró un gráfico de cuánto ha subido
Finlandia las veces que ha innovado, y era una curva ascendente. Nos
falta romper esquemas en eso, hay que hacer soñar a los chiquillos, y la
educación tradicional lamentablemente no se los permite”, advierte el
director.
Campeonato mundial de verbos y pruebas de Física en el celular
La Escoleta de Bellaterra en Barcelona
es pública, llega hasta 6° básico y su proyecto educativo trabaja con
proyectos. Al comienzo de cada año, los niños eligen un nombre para su
curso. Hay diálogo y votación, las propuestas son con argumentos. “Con
el nombre que gana, los profesores diseñan todas las asignaturas con el
tema, que nace del interés de los niños. Es un desafío enorme, a veces
han tenido nombres como pokemones y no es fácil inventar Matemática,
Lenguaje y Arte por todo un año con ese tema. También ha habido
tortugas, pollitos, diamantes y gigantes”, cuenta Pilar Escotorín,
profesora chilena y doctora en Psicología de la Comunicación cuya hija
estuvo en ese colegio. “Es lo mejor que he visto, los resultados son
excelentes”, dice.
Mientras vivió en Chile, Pilar buscó cambiar las cosas y el Subercaseaux College de San Miguel le permitió intentarlo. “Trabajé
dos años haciendo lo que me pedía el sistema: rendimiento, disciplina,
orden, y lo pasé súper mal. Era una profe de 23 años haciendo clases de
Castellano a cursos de 45 adolescentes. Me enfermé, perdí la voz, en
algún curso era una bruja, y no era yo. Ni ellos ni yo lo pasábamos
bien. Ahí decidí innovar”, cuenta. Inventó pruebas sobre la
Edad Media o el Renacimiento que evaluaba junto a sus colegas de
Filosofía o Historia. Para eso les pedía a los alumnos que escribieran
una obra de teatro original con lenguaje, pensamiento y estética de la
época. También enseñaba conjugaciones verbales a través del fútbol: “La
pelota era la pregunta. Cada equipo tenía un capitán, nombre, formación,
arquero, defensas. El capitán tiraba la pelota (la pregunta, al otro
equipo. Si no sabían la respuesta, se pasaban la pelota hasta el
arquero. Si el arquero tampoco sabía, era gol. Lo importante es que los
equipos aprendían verbos y estudiaban juntos, no solo tenían que
responder pelotas difíciles, sino que preparar tiros difíciles”.
Con un cuarto medio Pilar hizo que los
jóvenes inventaran una religión, la del Elefante Dorado. “Eso te hace
pensar más que si estudiaras una que ya existe. La innovación didáctica
que trabaja desde los intereses de los niños asegura la motivación
intrínseca y se acaban los problemas de disciplina”, asegura la maestra.
Otros profesores que han innovado en
Chile los detectó Educar Chile hasta el año 2013, a través del concurso
“Profe Estrella”, que eran elegidos por los mismos estudiantes. Inés
Alegre fue la ganadora 2012, cuando estaba en el Colegio Palmarés Los
Cóndores de San Bernardo. Con la lógica de hacer más accesibles los
contenidos complejos para los niños, decidió hacerlos jugar. Organizó
olimpiadas de verbos con un Twister, trabalenguas, juegos de palabras,
hip hop poético y cara a cara de rap. El resultado fue que los niños
incrementaron su vocabulario, se rieron y aprendieron.
Cristián Romero estuvo también en este
concurso como profesor de Física del Colegio San Esteban Mártir de Lo
Barnechea. Cuando se dio cuenta de que los jóvenes no llevaban cuadernos
a clases, pero sí sus celulares, para escuchar música o enviar
mensajes, aprendió el lenguaje de programación de los juegos que más
utilizaban sus alumnos, diseñó una aplicación con formato de juego y así
pudo hacer clases de Fimo, o Física Móvil. Con la aplicación podía
enviar ejercicios y pruebas para reforzar la materia. El alumno podía
elegir dónde y cuándo bajarlos (por bluetooth, porque era en la época
del MSN). ¿Resultado? El promedio de notas en Física subió 10% y los
niños de básica le preguntaban si podían entrar a sus clases.
REFLEXIÓN
Considero que con el avance de la ciencia y la tecnologia hemos dado un gran paso para mejorar nuestras metodologias y estrategias de enseñanza, me siento muy sorprendida y a la vez entusciasmada al ver estas docentes como; Constanza y Pamela que decidieron innovar provocando un impacto positivo en la educacion. como docente estoy comprometida a seguir mejorando la calidad de educacion y por supuesto dispuesta aportar en algùn momento con alguna innovacion.